Robando Belleza

Diane Kruger ha inaugurado la Berlinale de este año como protagonista de “Les adieux a la reine”, un filme histórico en el que ella da vida a la reina María Antonieta, papel que ya interpretara Kirsten Dunst en la estupenda (e infravalorada) “María Antonieta” de Sofía Coppola. Siendo germana de nacimiento y viviendo en París desde joven, al igual que la reina guillotinada en la Revolución Francesa, Kruger parece la indicada para interpretar el papel. Siendo fan del cine de época y de la señorita Kruger, esa es una película que no pienso perderme si los distibuidores hacen su labor y la estrenan en nuestro país.

En las fotos podemos verla rodeada por sus compañeras de cartel, las francesas Lea Seydoux y Virginie Ledoyen, una joven promesa y la otra toda una realidad que han demostrado su talento y belleza en películas como “Midnight in Paris” o la última de “Misión imposible” en el caso de Seydoux y “Saint Ange” o “Bosque de sombras” en el caso de Ledoyen.

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Tras unas semanas sin aparecer por el blog, he decidido actualizar aprovechando la entrega el pasado domingo de los Globos de Oro. Poco cinéfila será esta entrada pues aún no he visto la mayoría de las películas que concurrían a estos premios. Sin embargo, quiero aprovechar para poner fotos de las actrices que más me gustaron en la alfombra roja. Allá van.

En primer lugar, Natalie Portman, que hizo su primera aparición pública tras dar a luz a su hijo y a la que no se veía desde la pasada edición de los Oscar, hace casi un año.

Emma Stone, que estaba nominada por su papel en “Criadas y señoras” y que es una joven con un futuro muy prometedor. Yo la descubrí en “Rumores y mentiras” y desde entonces la sigo la pista.

Amanda Peet, que acaba de cumplir 40 años y sigue tan guapa como siempre. Una pena que no lo veamos más en series o películas.

Piper Perabo, la protagonista de “El bar Coyote”. Me gusta mucho esa mezcla de candidez y picardía que tiene.

Paula Patton, muy atractiva. Desde que la descubrí hace unos años en “Dejá Vu” es mi mujer negra favorita (que como es negra pálida a veces parece blanca). Un día de estos le tengo que dedicar una entrada.

Hubo varias actrices más que desfilaron por la alfombra roja y que también me gustaron, pero que he querido destacar a las que más me llamaron la atención.

Como lo prometido es deuda, si el otro día comentaba que iba a hacer una entrada sobre Eva Green, eso es lo que voy a hacer a continuación. Les voy a hablar sobre esta actriz francesa de belleza tan provocativa como inquietante.

Eva Gaëlle Green nació el 5 de julio de 1980 en París, siendo hija de la actriz francesa Marlene Jobert y el dentista de origen sueco Walter Green y tiene una hermana gemela que no se dedica a la interpretación. La infancia de Eva transcurrió con normalidad, en un ambiente burgués que le permitió estudiar en el Colegio Americano de la capital gala, donde empezó a desarrollar su bilingüismo. Ella ha confesado que sus deseos de ser actriz se manifestaron a los 14 años, después de ver a Isabelle Adjani en “La historia de Adele H.”, aparte de que empezó a tomar lecciones de actuación para superar la gran timidez que tenía de pequeña. La vocación se afirmó a los 17 años y tras diversos cursos, que incluyeron breves estancias en Londres y Nueva York, Green volvió a París y empezó a participar en obras de teatro, llegando a ser nominada a un Premio Moliére. Sobre esa época la actriz ha manifestado que escogía siempre los roles más perversos y malvados, porque le permitían experimentar con las emociones del día a día.

Fue en una de esas obras de teatro donde Eva Green llamó la atención del director Bernardo Bertolucci, que buscaba a una joven actriz para su nueva película. Tan fascinado quedó con ella el realizador italiano que llegó a decir que era tan guapa que era indecente. Finalmente Green formó parte del reparto de “Soñadores”, la visión de Bertolucci de los hechos de mayo del 68, en la que unió el descubrimiento del sexo y la vida adulta por parte de tres jóvenes con la carga política de aquellos días.

Tanto la actuación como los desnudos de Eva Green en ese filme (uno de los cuales les mostraba en la anterior entrada), llamaron mucho la atención y todos quisieron saber más sobre aquella muchacha de cuerpo sinuoso y mirada entre inquisitiva y borde. Su siguiente papel fue en 2004, en la película “Arséne Lupin”, una adaptación de las aventuras literarias del famoso ladrón de guante blanco. En esta ocasión, Green era la chica de la película, que daba el descanso del guerrero al protagonista, el siempre interesante Romain Duris.

En 2005, efectuó su primera intervención en el cine de Hollywood, en la película “El reino de los cielos”, de Ridley Scott. En ella daba vida a la princesa Sybila de Jerusalén, que se convertía en el interés amoroso del protagonista, Orlando Bloom. La experiencia no fue muy satisfactoria, ya que su papel fue muy recortado en la sala de montaje y en la versión que se estrenó en cines apenas tenía relevancia. Viendo la versión extendida que salió más tarde se puede comprobar con asombro como su personaje tenía un hijo que nunca salía en pantalla en la versión en cines y como ella sufre la lepra que mata a su hermano, el Rey Balduino. Vamos, que para disfrutar de Eva Green en esta película hay que ver la versión extendida (y para disfrutar también de la cinta en general, pues esta versión es bastante mejor que la que se vio en la gran pantalla, que manía de trocear las películas dejando fuera tantas cosas interesantes).

Pese a esa decepción, el nombre de Eva Green seguía sonando con fuerza y prueba de ello es que fue escogida como chica Bond en las nuevas aventuras del agente 007 protagonizadas por Daniel Craig en lugar de Pierce Brosnan. En 2006, Green interpretó a Vesper Lynd en “Casino Royale”, la chica que parte el corazón de James Bond en una estupenda película que para muchos es la mejor de toda esta saga. Aquí Green tiene la oportunidad de lucir todo su encanto, mostrando su faceta sexy y su capacidad como actriz, valiéndole un premio BAFTA.

En 2007, Green forma parte del reparto de “La brújula dorada”, una ambiciosa película de fantasía y aventuras para toda la familia, en la que le tocó hacer de bruja junto al propio Craig y Nicole Kidman, aunque la cinta no funcionó muy bien en taquilla. En 2008, protagonizó junto a Ryan Phillippe “Franklyn”, siendo aquí una mujer esquizofrénica con varias personalidades. Fue a partir de aquí cuando Green empezó a especializarse en papeles oscuros, lejos de la imagen de chica atractiva que se había forjado hasta la fecha.

En 2009 encabezó el reparto de “Cracks”, una curiosa película sobre un internado femenino en los años 30 en la que un grupo de jóvenes se verá revolucionado por una chica española (María Valverde, otra mujer a la que un día dedicaré una entrada), incluida una de sus maestras, Miss G. (la propia Green). Al no haberse estrenado en nuestro país, aún con la presencia de Valverde, tuve que agenciarme la película por Internet, pues estas historias de internados siempre me han llamado la atención. Aquí Green da vida a una profesora que quiere contagiar a sus chicas el amor por la vida, pero que bajo su apariencia feliz tiene un oscuro pasado que amenaza ser descubierto por el personaje de María Valverde. La cinta es una interesante muestra de ese cambio de rumbo en la carrera de Green, con esa mezcla de luz y oscuridad que siempre parece emanar.

En ese mismo año, estuvo cerca de participar en “Anticristo” de Lars von Trier, pero finalmente declinó el papel, que fue interpretado por Charlotte Gainsbourg. El que se hizo fue el de protagonista de “Womb”, otra película inédita en nuestro país en la que su personaje clona a su novio fallecido y acabará dándose de bruces con las consecuencias.

Ya en 2011 se la ha podido ver en la miniserie “Camelot”, en la que, como no podía ser de otro modo, ha dado vida a la bruja Morgana, en una nueva versión del mito artúrico. Su papel malvado ha sido muy comentado y elogiado, así como su vuelta a los desnudos varios años después de “Soñadores”.

En 2012 se la verá en “Perfect sense”, una película de amor con toques apocalípiticos que ha rodado junto a Ewan McGregor. En el filme se cuenta la historia de un amor en medio de una epidemia de pérdida de las percepciones sensoriales.

También este año ha rodado “Dark shadows” a las órdenes de Tim Burton, junto a los inevitables del director Johnny Depp y Helena Bonham Carter o nombres de postín como Michelle Pfeiffer. Una historia que se estrenará el próximo año y en la que Burton dará rienda suelta a sus obsesiones góticas con monstruos varios.

Y es que rodar con Tim Burton parecía el paso natural de una actriz que desde siempre ha preferido los papeles controvertidos antes que ser la novia del protagonista, que ha preferido dar rienda suelta a su vena más estrafalaria que a explotar sus indudables encantos femeninos. En muchas alfombras rojas se la ha podido ver vestida con looks y peinados más propios de una película de Burton que de una gala. Ella se ha defendido argumentando que ese tipo de celebraciones son para ella como pequeñas películas en las que representa un papel y que por eso le gusta aparecer así.

Sin embargo, a la par de su carrera como actriz, se la ha podido ver en diversas campañas publicitarias luciendo toda su belleza para marcas como Breil, Emporio Armani, Lancome o Christian Dior.

Así pues, he querido dejar constancia de la carrera que ha llevado hasta ahora Eva Green, una actriz que descubrí en “Soñadores” y que me cautivó por su mirada penetrante y desafiante, sus pómulos afilados y su cuerpo voluptuoso. Desde entonces le he seguido la pista y espero seguir viéndola muchos años más. Poco se sabe de la vida privada de una actriz enigmática que llama la atención aún más por lo que esconde y guarda para sí misma, ahí es donde se perciben esos años de timidez juvenil. Todos los tímidos siempre son algo enigmáticos.

Hay imágenes de películas que por diversos motivos se quedan en nuestra cabeza y de la que voy a hablar hoy tiene que ver con su encanto visual. Se trata del homenaje que hace el director Bernardo Bertolucci a la Venus de Milo (la conocida estatua sin brazos) en su película “Soñadores”. En un momento del filme, el personaje interpretado por la estupenda Eva Green aparece desnudo de cintura para arriba con unos guantes negros tapando sus brazos y tapada de cintura para abajo con una sábana, en una clara referencia a la escultura.

Todos estos desnudos de la cultura clásica, que luego fueron reactivados en el Renacimiento tras el oscurantismo de la Edad Media, son una muestra del ideal grecolatino, que ponderaba la belleza del cuerpo humano y por ello lo mostraba sin tapujos. Puestos a hacer comparaciones entre ambas imágenes, gana con diferencia la sensual anatomía de Eva Green, a la que un día de estos dedicaré un post más amplio.

 

 

Leía el otro día en un portal de Internet la noticia de un posado de la actriz alemana Diane Kruger en una revista checa, en la que salía muy guapa. Me dí cuenta de que con todo lo que me gustaba, no le había dedicado una entrada en este humilde blog, así que voy a remediarlo inmediatamente. Y no es para menos, dado que Diane Kruger es una de las actrices más bellas y estilosas del panorama actual.

Nacida como Diane Heidkrüger el 15 de julio de 1976 en la localidad alemana de Algermissen, hija de una empleada de banca y de un impresor, desde joven empezó a interesarse por el universo artístico. De pequeña estudió ballet en la escuela Freese-Baus y sus buenas aptitudes le permitieron estudiar ballet con el Royal Ballet de Londres a la edad de 13 años. Una inoportuna lesión le apartó del mundo de la danza y a los 15, participó en el concurso de modelos “Look of the year”, donde terminó en las finales. Tras haber tenido que abandonar el ballet se recondujo hacia el mundo de la moda y a mediados de los 90 se mudó a París, cambiando su apellido, de sonoridad tan germánica, por Kruger, para hacerlo más internacional. Firmó con la agencia Elite y pronto desfilaba por las pasarelas con firmas como Dior, Yves Saint Laurent o Giorgio Armani, entre otras. De esa época encontramos hoy diversas imágenes que nos muestran a una Diane bastante delgada, con un físico atractivo pero falto de carnes, así como varias imágenes de desnudos para deleite de los fans. Su rostro, de pelo rubio y profundos ojos azul turquesa, ya empezaba a marcar diferencias.

A los 22 años decidió abandonar el mundo de la moda y quiso volver a reinventarse formándose como actriz, siguiendo los consejos del realizador francés Luc Besson, que la vio potencial en la interpretación. Por aquel entonces conoció al actor Guillaume Canet (“La playa”), con el se casó a los 25 años y con el que hizo sus primeros pinitos en la actuación. En 2002, Kruger hacía sus primeras apariciones en la gran pantalla en los filmes “The piano player” junto a Christopher Lambert y Dennis Hopper y en “Mon idole”, dirigida por el propio Canet.

En sus inicios, Kruger tuvo papeles más o menos secundarios, en los que se limitaba a explotar su belleza, como en las cintas “Ni a favor ni en contra” o “24 horas al límite”. Hasta que llegó su gran oportunidad en 2004, de la mano de su compatriota Wolfgang Petersen, que la escogió para dar vida a Helena de Troya (la mujer más bella del mundo en palabras de Homero) en la película “Troya”, junto a Brad Pitt, Orlando Bloom o Eric Bana. Esa fue su presentación al mundo, en el rol de una mujer que desencadenaba una guerra entre griegos y troyanos, inspirada en la “Ilíada” de Homero. Como no podía ser de otro modo, la actriz luce guapísima (además de que tuvo que ganar peso para el papel y está espectacular con unos kilos de más), si bien es cierto que aún demuestra ciertas carencias interpretativas y fue discutida por mucha gente. No obstante, el filme le abrió las puertas de Hollywood.

En 2004 también se la pudo ver en las pelis estadounidenses “Obsesión”, en la que daba vida a la mujer de los sueños de Josh Hartnett y en “La búsqueda”, una cinta de aventuras en la que era la partenaire femenina de Nicolas Cage. A partir de ahí, su carrera empezó a ir viento en popa, compaginando filmes en Hollywood y en Europa, preferiblemente en el cine francés, dado el número de años que llevaba instalada en París.

En 2005 apareció en “Feliz navidad”, una cinta amable sobre una tregua que se hizo en Nochebuena en la Primera Guerra Mundial y en la que Diane daba vida a una cantante de ópera alemana, siendo la primera vez que hacía un personaje de su misma nacionalidad. Hasta el momento había tenido que esconder su origen germánico hablando en inglés o francés.

En 2005 demostró a propios y extraños que ella no era solamente una cara bonita y que sabía interpretar y lo hizo con la película “Frankie”. En ella, Diane hacía de una modelo que era internada en un psiquiátrico tras sufrir una crisis nerviosa a causa de su trabajo. Ella era el sostén de la película, rodeada de un reparto en el que todos eran pacientes reales de una institución mental. Uno de esos papeles que dan acceso casi seguro a los Oscar, pero que en su caso pasó desapercibido por tratarse de una cinta francesa de bajo presupuesto. No obstante, la película le sirvió para demostrar que había mejorado su labor interpretativa.

En 2006, Diane apareció en las películas “Les brigades du Tigre” para la que tuvo que aprender ruso y en “Copying Beethoven”, donde compartía pantalla con Ed Harris como el mismísimo Ludwig van Beethoven y ella daba vida a una mujer que ayudaba al compositor a la creación y la interpretación de su famosa Novena Sinfonía. La cinta no es gran cosa, pero permite una vez más deleitarse con la belleza y el encanto de la actriz alemana.

En ese mismo 2006, Kruger se divorció de Canet tras 5 años de matrimonio y continuó enlazando una aparición tras otra en películas de diversa índole. En 2007 la pudimos ver en “Goodbye Bafana”, una cinta sobre el encarcelamiento de Nelson Mandela en la que ella era la mujer del guardián de Mandela, interpretado por Joseph Fiennes. También apareció en “La sombra del cazador”, en un breve papel como mujer represaliada por la guerra de los Balcanes y repitió con Nicolas Cage en la segunda parte de “La búsqueda”. En la canadiense “La edad de la ignoranacia” dio vida a la mujer de las fantasías del protagonista, un oscuro oficinista cansado de su vida. Su aparición en este filme nos permitió a sus fans volver a ver uno de sus magníficos desnudos, en una secuencia en la que el protagonista se imaginaba con ella en la ducha.

2008 fue un año más tranquilo para ella, en el que apareció en la francesa “Pour elle”, siendo una mujer que era encarcelada por un delito que no había cometido y su marido hacía lo imposible por rescatarla y puso su voz en la cinta animada “Lescars”. Ese año fue también cuando se hizo público su noviazgo con el actor Joshua Jackson (“Dawson crece”), al que había conocido poco antes y con el que todavía sigue en el momento de escribir estas líneas.

En 2009 la vimos en las películas “El caso Farewell”, protagonizada por su exmarido Guillaume Canet, en la que ella tenía una breve aparición, así como en “Las vidas posibles de Mr. Nobody”, una curiosa cinta de ciencia ficción en la que compartía plano junto a Jared Leto y en la que se la podía ver luciendo melena castaña en lugar se rubio habitual.

También en 2009 logró uno de sus papeles más recordados a fecha de hoy, el de la actriz Bridget von Hammersmark en “Malditos bastardos”, de Quentin Tarantino. Aquí Diane era una actriz que colaboraba con la resistencia antinazi, en un rol que le permitió lucir todo su acento germánico y su indudable elegancia. Además, el fetichista de Tarantino, al que siempre le gusta regoderase en mostrar planos de los pies de sus actrices, hizo lo propio con Kruger, que tiene tan bella esa parte de su cuerpo como todo lo demás. También Diane volvió a coincidir con Brad Pitt, años después de “Troya”.

En 2010 apareció en “Pieds nuds sur les limacs” e “Inhale”, dos cintas que no se han estrenado en nuestro país (de hecho buena parte de su filmografía no ha llegado por aquí, dada la escasa distribución de cine europeo que nos viene). Y este año se la ha podido ver junto a Liam Neeson en el thriller “Sin identidad” y en la película gala “Forces spéciales”, que tampoco se ha estrenado por estos lares. A finales de año estrenará en Francia “Les adieux a la reine”, que le permitirá dar vida a la mismísima María Antonieta, años después de que lo hiciera Kirsten Dunst en la estupenda película de Sofía Coppola.

Así pues, la carrera interpretativa de Diane marcha bastante bien, mejorando sus aptitudes y simultaneando producciones europeas y americanas, moviéndose en varios idiomas (el haber estado fuera de su tierra natal desde joven ha sido un acicate para su plurilingüismo). La actriz es una de las más elegantes del panorama actual y ha sido imagen de diversas marcas y portada de innumerables revistas por su belleza y estilo. Lo único que lamento es que a veces se la vea tan delgada, pues ha quedado patente que sus encantos lucen mejor con algo más de peso.

De cualquier modo, creo que tiene un futuro muy interesante por delante y que aún la seguiremos viendo unos cuantos años más. Y que así sea.

En la entrada de hoy les voy a hablar de una actriz que me encanta, en su vertiente interpretativa y como mujer en general. De piel blanca, ojos grandes y oscuros y labios carnosos y sensuales, desde que la descubrí hace ya una década he venido siguiendo con atención su carrera y cada vez me gusta más si ello es posible. Hoy les hablaré de Anne Hathaway.

Hija de la actriz de teatro Kate McCauley y del abogado Gerald Hathaway, Anne Jacqueline Hathaway, nacida el 12 de noviembre de 1982, siempre encontró la inspiración y el apoyo necesarios para seguir los pasos de su madre. Criada en un ambiente católico durante su infancia, incluso se planteó ser monja. No obstante, a la edad de quince años, después de saber que su hermano Michael era homosexual, sintió que no podía defender una religión que desaprobaba la orientación sexual de su hermano y decidió abandonar la idea.

Pasó la mayor parte de su juventud en Nueva Jersey y en el instituto hizo sus primeros pinitos en el teatro. El resultado fue tan satisfactorio para Anne que acabó estudiando arte dramático en la Paper Mill Playhouse de Nueva Jersey y, estando aún en el instituto, fue nominada al “Premio Estrella Naciente” de la Playhouse para la mejor representación escolar del estado. Posteriormente, se instruyó durante varios semestres en el Vassar College de Poughkeepsie (Nueva York) antes de trasladarse definitivamente en el Gallatin School of Individualized Study perteneciente a la Universidad de Nueva York. Una época de la que ella guarda muy buenos recuerdos y a la que se refiere como una de sus mejores decisiones. También estudió en el Broadway Dance Center de la ciudad de Nueva York y, como primera soprano, en 1998 tuvo el privilegio de dar dos conciertos en el Carnegie Hall como miembro del All-Eastern US High School Honors Chorus.

Su edad y su gran estatura, fueron un inconveniente para conseguir papeles en Broadway, ya que era muy alta para papeles de niños, y demasiado joven para los papeles adultos. Sin embargo, tres días después de actuar en el Carnegie Hall de Nueva York, Anne fue aceptada para formar parte del reparto de la serie de televisión, “Asuntos de familia” (donde coincidió con el hoy emergente Jesse Eisenberg, protagonista de “La red social”). El papel que interpretó le valió muy buenas críticas a Anne y llegó a ser nominada como mejor actriz dramática en los Teen Choice Awards del año 2000.

El salto al cine se produjo en 2001, cuando participó en el drama “Al otro lado del cielo”. Pero, antes de rodar la película, Anne se presentó al casting para el papel protagonista de Mia Thermopolis en la comedia familiar de Garry Marshall “Princesa por sorpresa”. Según cuenta la leyenda, Marshall contrató a la actriz para interpretar a la princesa propensa a los accidentes cuando ella se cayó de una silla durante la audición. De este modo, todo el mundo la vio por primera vez como Mia, una adolescente de San Francisco que descubre que pertenece a la realeza de una pequeña monarquía europea. Un servidor fue a ver esta película sin mucho convencimiento y la cosa no dio para mucho, pero no pude evitar fijarme vivamente en esa chica que daba vida a la protagonista. Ahora suena fácil decirlo, pero desde el primer momento sentí que esa chica, llamada Anne Hathaway, iba a dar mucho que hablar.  Su otra película de presentación, “Al otro lado del cielo”, basada en la historia real de un misionero, apenas tuvo repercusión.

En 2002 formó parte del reparto de la estupenda “La leyenda de Nicholas Nickleby”, basada en la novela de Charles Dickens. En esta ocasión, Anne interpretó un papel secundario y dio vida al interés amoroso del protagonista, mostrando su lado más adorable. Posteriormente, Anne decidió recuperar su imagen de ídolo para el público infantil gracias a su papel en “Hechizada”, un nuevo título familiar. La historia se desarrollaba en un mundo mágico poblado de hadas madrinas, ogros y príncipes y Anne tenía la posibilidad de mostrar sus habilidades para el canto, interpretando alguna canción.

En 2004 Hathaway podía haber sido la compañera de reparto de Gerard Butler en la mediocre adaptación cinematográfica de “El fantasma de la ópera” (su papel finalmente lo hizo Emmy Rossum). Tuvo que rechazar el papel debido a su conflictivo contrato con la compañía Disney, con el cual tampoco estaba demasiado satisfecha. La segunda parte de “Princesa por sorpresa” empezó a rodarse a inicios del año 2004 con vistas a su estreno en Navidad y en esta ocasión, el susto de saberse heredera a un trono real daba paso a la necesidad de encontrar un marido adecuado. Su vinculación con el mundo infantil continuó con la cinta de animación “La increíble pero cierta historia de Caperucita Roja” de 2005, donde prestó su voz a la renovada protagonista del cuento y también volvió a demostrar sus habilidades para cantar. No obstante, recluida al cine infantil, Anne corría el peligro de ser flor de un día y quedar relegada al poco tiempo al olvido.

“Princesa por sorpresa 2” supuso la despedida de Anne Hathaway del cine familiar. Consciente de que se había encasillado como un icono para todos los públicos, Anne siguió el valioso consejo que le dio Julie Andrews durante el rodaje de la película de Disney: para desligarse de este cliché, no había nada mejor que un desnudo a tiempo como el que la misma Julie protagonizó en “S.O.B” (1981). Anne tomó nota y pronto comenzó a decir en las entrevistas que aunque siempre se la asociaba con el cine familiar, no le importaría aceptar algún papel algo más subido de tono (por aquel entonces ya dieron que hablar unas transparencias que lució en la presentación de la película “Escuela de rock”, que dejaban claramente visibles sus pechos como pueden ver en una de las fotos que he puesto al comienzo de esta entrada). Y la oportunidad le llegó con la película independiente “Caos”, donde interpretó a una adolescente rebelde de clase alta que deseaba probar nuevos estímulos y acababa involucrada en el mundo de las drogas. Ver a quien había sido icono Disney enseñando el pecho, insinuando el trasero y simulando masturbarse, entre otras lindezas, fue un cambio radical.

Sin embargo, cuando Anne se ganó sus galones como actriz y demostró su madurez profesional fue con su participación, también en 2005 en la controvertida y galardonada “Brokeback Mountain”. Ang Lee la eligió para interpretar a la mujer del personaje de Jake Gyllenhaal y de nuevo Anne no se arredró ante un papel con pocas frases y para el que tuvo que desnudarse nuevamente. De esta forma, se apuntó su primer gran éxito en el cine adulto ya que la película obtuvo prácticamente todos los premios a los que estuvo nominada, incluidos tres Oscars.

En 2006, con “El diablo viste de Prada”, Hathaway consiguió afianzarse aún más en su ascenso profesional. El papel de Andy Sachs, la joven inocente que llega a Nueva York para trabajar como asistente personal de la voraz e implacable editora de modas Miranda Priestly (una magnífica Meryl Streep), resultó perfecto para esa mezcla de ingenuidad y fuerza que siempre transmite Anne. La película fue un gran éxito de taquilla y le permitió darse a conocer entre un público sin límite de edad. Su deseo se había cumplido ya que, como ella misma dice, lo que más le gusta de su profesión son los nuevos retos, lejos del encasillamiento.

En 2007 afrontó su proyecto más ambicioso hasta el momento al dar vida a la escritora británica Jane Austen, un proyecto que a mí me hizo mucha ilusión, pues Jane Austen es mi escritora favorita. En “Conociendo a Jane Austen”, Anne tuvo que meterse en la piel de la responsable de novelas como “Emma” y “Orgullo y prejuicio”, en las que Austen supo plasmar como pocos el ambiente social y moral de su época. Por ello, Anne tuvo que documentarse sobre el periodo de la Regencia, aprender los modales, bailes y decoro propios de su sociedad y, sobre todo, aprender un más que necesario acento británico al mismo tiempo que explotaba su vena más romántica. De este modo, aunque el filme se toma sus licencias históricas y sugiere que un frustrado romance fue lo que motivó a Austen a escribir su obra, resulta una película muy agradable y en la que Hathaway está muy convincente.

El 2008 vino acompañado de tres de sus estrenos. Aquel año la actriz hizo de compañera elegante y sexy de Steve Carell (el inolvidable Michael Scott de “The office”) en la adaptación al cine de la serie televisiva “Superagente 86”, en la cual encarnó a la Agente 99, siempre salvando las meteduras de pata de su torpe compañero. La película no dejaba de ser un entretenimiento de verano bastante digno en la que se disfrutaba la química entre Carell y Hathaway. Ese mismo año también se la pudo ver en “Passengers”, un drama con toques sobrenaturales que jugaba a imitar el cine de M.Night Shyamalan y que no convenció a casi nadie, incluido a un servidor.

Precisamente, en 2008, Anne tuvo que afrontar una grave crisis personal, cuando su novio de entonces (un joven empresario) fue encarcelado por malversación de fondos. Antes de que eso sucediera ambos llevaban bastante tiempo juntos y se hablaba de una posible boda, viéndose truncada la relación ante este escándalo que provocó que Anne tuviera que volver a casa de sus padres durante unas semanas para superar la depresión que todo esto le causó.

Hablando de dramas, a finales de 2008 se la pudo ver en otra de las películas que son hitos en su carrera. Bajo las órdenes de Jonathan Demme (“El silencio de los corderos”), Hathaway tuvo la oportunidad de demostrar su talento interpretativo en “La boda de Rachel” gracias al papel de Kym, la oveja negra de una familia aparentemente bien avenida, que acaba de salir de una clínica de rehabilitación por consumo de drogas y que va a la boda de su hermana, desestabilizando a toda la familia. Ella era lo más sobresaliente de una película algo justita y ello le valió muy buenas críticas, de hecho fue nominada por vez primera a los Globos de Oro y a los Oscar.

Con su crisis personal aún a cuestas, 2009 fue un año más calmado para ella, ya que sólo se la vio en la intrascendente “Guerra de novias”, una comedia petarda en la que compartía plano con Kate Hudson y en la que parecía querer tomarse un descanso de sus últimos papeles. Entretanto, iba apareciendo en todas las listas de las mujeres más sexys del planeta y las marcas y las revistas se la rifaban para sacarla en primer plano. Y eso que en sus inicios hubo mucha gente que le dijo que debía adelgazar un poco para ser actriz, algo a lo que ella se ha opuesto siempre (y ni falta que le hace adelgazar, que yo la veo muy bien proporcionada).

En 2010 volvió a empalmar tres papeles, aunque dos de ellos fueron secundarios. Tanto en “Historias de San Valentín” (su reencuentro con el ñoño de Garry Marshall) como en “Alicia en el país de las maravillas” de Tim Burton (en la que ella era de lo mejor de la peli), Anne dio vida a sendos personajes que éstaban lejos de ser los protagonistas y que le permitieron explotar su vis cómica.

También en 2010 interpretó otro de sus papeles ya icónicos, el de una joven artista con problemas de salud en “Amor y otras drogas”. Aquí Anne tuvo que entregarse en cuerpo y alma a un papel de una chica de personalidad complicada y en el que tenía que rodar diversas escenas de desnudos, dejando casi todo a la vista. El hecho de que tuviera que rodarlo con Jake Gyllenhaal, ante el que ya se había desnudado en “Brokeback mountain” fue un motivo de confianza para ella. Este filme me ha gustado bastante las dos veces que lo he visto y ella está magnífica a todos los niveles, si alguien aún duda de su capacidad que se vea esta película. Por su interpretación estuvo nominada hace unos meses al Globo de Oro.

Ya en este 2011 la hemos podido ver presentando la gala de los Oscar (ya tuvo una breve aparición en 2009, cuando actuó con Hugh Jackman en un número musical) y apareció junto a un despistado James Franco, formando una extraña pareja. Mientras ella contó chistes, cantó, bailó y se desgañitó, Franco se limitó a aparecer con aire distraído y a repetir sin mucha convicción las frases del guión, convirtiéndose en un lastre. Creo que si Anne hubiera estado sola el resultado hubiera sido bastante mejor.

En el momento de escribir estas líneas se encuentra en los cines “One day”, su última película hasta la fecha. En ella, Anne es una chica que conoce a un chico el día de su graduación en la universidad y muestra la relación de ambos a lo largo de los años. La cinta es una historia romántica con toques de comedia y drama bastante interesante y donde ella vuelve a estar a la altura.

De cara a 2012 podremos verla dando vida a Catwoman en las nuevas aventuras de Batman que prepara Christopher Nolan y en una nueva versión de “Los miserables”, con Hugh Jackman y Russell Crowe. Proyectos de enjundia para una actriz que con su talento y su encanto natural se ha abierto paso en el proceloso mundo de Hollywood y a día de hoy es un nombre de referencia. A un servidor le gustan varias actrices, pero Anne Hathaway está entre las más escogidas, me encanta verla siempre que sea posible. Y que siga viéndola durante muchos años más, claro que sí.

Hoy quiero dedicar la entrada a una presentadora televisiva que a un servidor le tira bastante y a la que suelo seguir en su devenir diario en el medio catódico, de hecho es mi favorita de todas las que podemos ver en la actualidad. Les hablo de Beatriz Montañez.

Como ustedes quizá sepan (y si no, se lo digo yo), Beatriz Montañez es presentadora del programa “El intermedio” de La Sexta, donde cada día, a eso de las nueve y media de la noche, comparte pantalla con El Gran Wyoming. Montañez se dedica a repasar la actualidad de la jornada con tono informativo mientras Wyoming pone la nota humorística y se burla de su carácter neutro a la hora de abordar las noticias. Con todo ello, en muchas ocasiones Montañez no puede resistir la risa y suelta más de una carcajada fuera de guión que es un soplo de aire fresco. Estas carcajadas circunstanciales son la muestra de una naturalidad que es muy de agradecer en un mundo televisivo dominado por el “prompter” (un sistema colocado en la cámara a la que habla el presentador de turno y que le va poniendo por escrito todo lo que tiene que decir, de uso en casi el 100 por cien de programas e informativos) y por presentadoras petardas que inexplicablemente gozan de apoyo popular, pese a su más que evidente falta de talento.

Y es que Beatriz Montañez no es una modelo reciclada a figurín televisivo por su buen tipo (aunque es cierto que durante su juventud ejerció de modelo y desfiló en Milán, Tokio o Nueva York), en su caso se trata de una mujer que ha estudiado periodismo y que ha empezado desde los estratos más bajos de la profesión hasta llegar donde está ahora. Empezando en la emisora local de radio de su Almadén natal (provincia de Ciudad Real), Montañez pasó una temporada en Estados Unidos, en emisoras de habla hispana hasta que llegó su gran oportunidad en 2006 con “El intermedio”. Desde entonces, su naturalidad y desparpajo ante la cámara le ha servido para ir ganando protagonismo en el programa y convertirse en pieza clave (en mi opinión la mejor de las colaboradoras) del mismo. Sus ojos ligeramente rasgados le han hecho llevarse el apodo amistoso de “china”, dentro de un físico de esos que tienen rasgos característicos (con una frente pronunciada que suele tapar con un flequillo, unas cejas pobladas y unos labios carnosos que pierden su atractivo con demasiado carmín).

A mi me llama bastante la atención, por esa capacidad de comunicación ya comentada y esa sensación de sensatez e inteligencia que transmite, amén de un atractivo instintivo en su forma de moverse y actuar. Por todo ello, le deseamos a Beatriz Montañez la mejor de las suertes desde este humilde rincón y que podamos seguir viéndola en programas que respeten la inteligencia de la audiencia, una rareza en la televisión de este país.


  • Ninguna
  • jm: jajaja, la proxima vez hazlo...total son tan parecidas que con una foto de una de ellas tendrías las dos! ;)
  • garcigomez: Se da un aire en ciertas fotos, sí, con el aire melancólico sobre todo
  • Lauphney: Se parece a la cantante Meja: https://www.google.es/search?q=meja&rls=com.microsoft:es&oe=UTF-8&startIndex=&startPage=0&um=1&i

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